La mamá más mala del mundo

Me atrevo a afirmar que todas las mamás hemos escuchado de nuestros hijos alguna de estas frases:   “que mala eres mamá!,  todos van a ir menos yo!”….”por tu culpa, no me volverán  a invitar!”….”eres del año cero!”….”pareces un sargento…” y otras muchas más.
Si algo queremos las mujeres que  tenemos hijos, es ser una buena madre, y que nuestros hijos nos lo reconozcan.   Nos desvivimos todos los días por lograrlo, pero te parecería que tu hijo al cabo de los años se refiriera a ti como la “mamá más mala del mundo”.    Sería algo desastroso ¿no crees?
Pues después de leer este pensamiento que comparto contigo, ya no me pareció tan desastroso recibir este calificativo:

LA  MAMÁ  MÁS  MALA  DEL  MUNDO.
Yo tuve la mamá más mala del mundo.
Mientras los otros niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado.  Cuando los demás tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer un sándwich.
Mi madre siempre insistía en saber donde estábamos, parecíamos encarcelados.   Tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y lo que estábamos haciendo.    Insistía en que si decíamos que íbamos a tardar una hora, solamente nos tardábamos una hora.
Me da vergüenza admitirlo, pero tuvo el descaro de romper la ley contra el trabajo de niños menores:  hizo que laváramos trastes, tendiéramos camas, aprendiéramos a cocinar y muchas cosas igualmente crueles.
Creo que se quedaba despierta en la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer;  siempre insistía en que dijéramos la verdad y  nada más que la verdad.
Para cuando llegamos a la adolescencia, ya fue más sabia y nuestra vida se hizo aún más miserable.
Nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo; nos avergonzaba hasta el extremo obligando a nuestros amigos a llegar a la puerta para preguntar por nosotros.
Mi madre fue un completo fracaso; ninguno de nosotros ha sido arrestado, todos mis hermanos han hecho labor social y también han servido a su patria.
Y… ¿a quién debemos culpar de nuestro terrible futuro?
Tienen razón, a nuestra mala madre.
Vean de lo que nos hemos perdido.
Nunca hemos podido participar en una manifestación con actos violentos y miles de cosas más que hicieron nuestros amigos.  Ello nos hizo convertirnos en adultos educados y honestos.
Usando esto como marco, estoy tratando de educar a mis hijos de la misma manera; me siento orgulloso cuando me dicen que soy malo.
Y, verán…
Doy gracias a Dios por haberme dado,
¡La mamá más mala del mundo!
Paul H. Dunn

En este mes que se celebra el día de las madres, si es que tienes la dicha de serlo o en tus planes está serlo, te invito a reflexionar sobre esta gran misión en nuestra vida.
Nuestros hijos estarán con nosotras algunos años de su vida, sin lugar a duda de los más importantes, ya que durante la infancia es cuando aprenden los hábitos las virtudes que más tarde pondrán en práctica para ser hombres y mujeres de bien en la sociedad.
No debemos tener miedo a ejercer nuestra autoridad  y establecer límites y reglas, para lo cual se tienen que dar ciertos principios para que sea efectiva:

  • Ser consecuentes:  nuestro estilo de vida y autoridad deben estar fundamentados en principios sólidos independientemente de las circunstancias.  El niño necesita que sus papás sean firmes, les muestren lo que está bien y lo que está mal, que tengan normas estables y que los corrijan cuando se equivocan.
  • Respetar y exigir:    es el equilibrio entre principios sólidos y una forma atractiva de enseñarlos, tiene que ir acompañado de un componente afectivo:    “disciplina con amor”
  • Jerarquizar:   no se puede exigir en todo simultáneamente y con la misma intensidad.  Para ello, conviene fijar normas estables y resaltar las más relevantes, y por supuesto, irlas cambiando y soltándolas de acuerdo a la edad.
  • Decisiones en conjunto:  de ser posible que las reglas de la casa las pongas junto con tu esposo, o con los demás miembros de la familia.

Lo anterior no es otra cosa, sino la formación de la voluntad, la cual es un pilar fundamental para la educación de nuestros hijos, pues en ella recae la capacidad de elegir lo que más conviene y de perseverar con dedicación y fortaleza para alcanzar metas ideales.
¿Cuál es la diferencia entre aquellos hombres y mujeres que se mantienen en sus principios, y los que se dejan envolver por el ambiente?     ¿Qué es lo que hace que algunos niños o adolescentes sean firmes y otros vulnerables?
En gran parte esta diferencia puede ser esa “mamá barco y consentidora”, o esa “mamá exigente y mala”;   las dos educaron con mucho amor,  buenas intenciones y mucho trabajo, pero la diferencia hará que los hijos sean más o menos felices en sus vidas.

Y tú, ¿qué opinas?

12 Comments

  1. isabel mata Reply

    Yo a diario trato de ser la mamá mas mala del mundo. Tuve una madre muy mala. Crecí en el seno de una familia sumamente humilde. Como consecuencia de los trabajos a los que mi madre me obligaba a realizar, aprendí muchas cosas. ALA MAMA MÁS MALA DEL MUNDO

    Nosotros tuvimos la mamá más mala del mundo, mientras otros niños comían lo que querían, nosotros teníamos que desayunar cereal, huevos, leche y pan tostado. Cuando otros niños tomaban muchos refrescos y comían sin cesar dulces, pasteles y muchas botanas, nosotros teníamos que comer frijoles, aguas frescas, verduras, carne y pescado.

    Cuando fuimos creciendo se hizo más mala, nuestra madre insistía en saber donde estábamos, parecía que estabamos encarcelados. Tenia que saber quienes eran nuestros amigos o con quien andábamos y lo que estábamos haciendo a cada instante. Nos insistía mucho en que si decíamos que nos íbamos a tardar una hora en algo o en algún lugar, debíamos tardarnos solamente una hora.

    Pero siguió siendo cada vez más mala. Me da vergüenza admitirlo, pero hasta tuvo el descaro de romper la ley federal del trabajo de los niños. Nos enseñó a lavar nuestros trastes, tendíamos nuestras camas, barríamos y trapeábamos nuestra recamara, lavábamos nuestra ropa, nos mandaba a la tienda de la esquina a que le hiciéramos mandados y aprendimos cosas muy crueles como cocinar y otras que de plano no queremos recordar. Nos parece que se quedaba despierta toda la noche pensando que podía hacernos al día siguiente para molestarnos.

    Cuando llegamos a la adolescencia fue más sabia y nuestras vidas se hicieron más terribles. Siempre insistía en que dijéramos la verdad y que le tuviéramos confianza. Nadie nos podía chiflar o tocar el claxon para que nosotros saliéramos corriendo, pues nuestros amigos tenían que tocar la puerta de nuestra casa y preguntar por nosotros. Se convirtió en una metiche total; quería que le informáramos el nombre de cada amigo; quienes eran sus padres, a que se dedicaba nuestro amigo y sus padres donde vivían; a que escuela asistía nuestro amigo y que estudios cursaba y muchas cosas más, sobre todo cuando queríamos ir a alguna fiesta, ya ustedes se han de imaginar. Por eso digo que nuestra madre fue un fracaso completo.

    Sin embargo ha pasado el tiempo y ninguno de nosotros ha sido arrestado por vago, ebrio o por tener problemas con drogas. No hemos participado en actos de violencia. Cada un de nosotros estamos trabajando para lograr un mejor futuro y solo nuestro esfuerzo será lo que nos haga cada día mejor. A nadie podemos culpar de nuestro futuro, cualesquiera que sea, nuestra madre hizo que nos convirtiéramos en adultos educados, respetuosos, honestos y trabajadores.

    Ahora que soy madre, estoy educando a mis hijos con las mismas enseñanzas y de la misma manera que mi madre nos educó. Me siento muy orgullosa cuando mis hijos me dicen que soy mala, muy mala madre. Verán, les digo, con el tiempo ustedes le darán gracias a Dios por haber tenido, como yo la tuve, la mamá más mala del mundo.

    A los 14 años tuve que salir de mi casa a buscar el sustento y con solo la primaria terminada trabajé tallando pisos. Mas tarde estudie la secundaria, la preparatoria y después la carrera de ingeniería… Mi madre era tan mala que me enseñó a que nada en la vida es gratis… Que las cosas no van a llegar si te quedas sentado… Era tan mala…. Tanto que esa misma maldad es la que ahora trato de transmitir a mis hijos…

  2. Estela monroy Reply

    Vi una cápsula de celos en matutino y me pareció muy buena la información (como todas) y quisiera me la hicieran llegar por favor al mail o me digan donde la puedo consultar. No es el medio pero no sirve la página de contacto. Gracias Sra. Lucia

  3. Greta Nuñez Reply

    tratare de seguir tu consejo trato de ser la mama mas mala, pero me pongo a meditar y resulta que salgo para el trabajo muy temprano y regreso en la noche… y me pregunto pobre mi hijo…. y vuelvo y caigo y lo consiento… es dificil tiene 13 años pe yo pueda tener esa disciplina sin darle amor, pero se que se necesita. saludos.. favor me podria aconsejar…ya mi esposo y yo no sabemos que hacer…le hablamos..mi hijo dice que va a cambiar…pero sigue lo mismo.

    1. Lucía Legorreta Reply

      Hola Greta! Se que no es fácil cuando ambos trabajan, pero recuerda que se puede siempre ejercer “disciplina con amor”, es decir, podemos ser firmes con ellos y establecerles límites con cariño y amor. No están peleados el uno con el otro, y verás como en un futuro tu hijo te lo va a agradecer. Los 13 años, es una edad muy importante, lo están preparando para una adolescencia en que sepa distinguir entre lo que está bien y lo que está mal! Muchos saludos y seguimos en contacto!

  4. FLOR HERNANDEZ Reply

    HOLA MI NOMBRE VA HACER ANONIMO, ME GUSTO LEER TU TEMA SABES UNA COMPAÑERA DE TRABAJO ME LO RECOMENDO TENGO 2 HIJOS EN EL CUAL ESTAN EN LA ADOLECENCIA Y TENGO UN POQUITO DE TRABAJO REFERENTE A COMO EDUCARLOS, YO TRABAJO Y REGRESO EN LA NOCHE PERO INTENTARE Y PONDRE DE MI PARTE PARA HACER MEJOR LA FUNCION DE MAMA, YA QUE AHI SE HABLA DE QUE UNO DEVE DE SER ESTRICTA EN EL MOMENTO DE HABLARLE LA TENSION GRACIAS….

    1. Lucía Legorreta Reply

      Hola Flor o cual sea tu nombre! Muchas gracias por tu mensaje, no es fácil lo que estás viviendo, pero recuerda que tus hijos solo tienen una mamá, y que nuestro deber como madres es educarlos y hacerlos hombres y mujeres de bien. Probablemente ahora te digan que eres demasiado estricta, pero verás como a la larga te lo van a agradecer. Te mando un fuerte abrazo y muchos saludos!

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